La mente humana es muy sensible. Oculta muchas cosas. Cada mente es un mundo. Con distintos  sentimientos y puntos y formas de ver las cosas. A pesar de todo, todos tenemos nuestro lado sensible. Ese que en cuanto lo tocan hace rodar agua en tus mejillas. Dolor. Es doloroso que toquen tu lado sensible. A veces la gente no se da cuenta el mal que le hace a una persona. El daño mental y sentimental. Que nos lleva a hacer cosas que creíamos impensables.
Yo creo que cada uno tiene su “botón rojo” en su interior, que en cuanto salta una emoción fuerte, este mismo se activa y deja salir las cosas que fluyan. Sin previo pensamiento. Deja a la mente de lado. Y somos capaces de hacer cualquier cosa. Más allá de la cabeza existe un mundo lleno de emociones que nos llenan la vida de felicidad.  Alegría, sueños, amistad, amor. Y cada vez que hacemos algo impulsivamente ese botón rojo, inconscientemente, sin previo permiso se activó. A veces es bueno eso, porque nos lleva a cosas que jamás esperábamos llegar, todo por un impulso. A veces es malo y nos termina afectando, pero lo hecho, hecho está. Si no dejamos que todo fluya, jamás vamos a vivir en plena libertad. Dejá que fluya y tené un 10 por ciento de libertad en tu vida, aunque sea por un ratito, aunque las consecuencias sean peores que la acción, experimentá el botón rojo. 



En dedicación a Luciana Gabriela Fernández de Carolis. 
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